Si no somos nosotrxs,
¿quiénes?
Si no es ahora,
¿cuándo?
Todavía recuerdo
a la niña estúpida
que me dijo:
“qué valiente,
yo no podría hacerlo”,
cuando solo llevé
el pelo suelto,
como diciendo
que no hay espacio
en esta sociedad
para lo diferente,
lo raro,
lo nuevo.
Niña estúpida
que, sin saberlo,
inició el camino de resistencia
de mi otredad.
Combatiendo
niñas estúpidas
con mi existencia,
mis ideas,
mi cuerpo.
Todavía recuerdo
el momento
en que un par
de manos amorosas
jugaron,
como quien descubre un universo,
con mis rulos
entre sus dedos.
Jugaron,
gentiles y maravilladas,
con cada curva que sentían.
Manos amorosas,
que, sin saberlo,
en ese gesto
me resignificaron
una verdad
que leí en esa pared verde,
que tanto quise
(y que tanto quiero).
Si no somos nosotrxs,
¿quiénes?
Si no es ahora,
¿cuándo?
Yo,
que creía
que la frase me hablaba
de heroísmos gigantes,
entendí un mensaje más humilde,
pero no menos desafiante.
Si no somos NOSOTRXS
—con nuestros colores,
nuestras verdades
y nuestros sueños—
¿quiénes somos
y por qué no nos animamos a serlo?
Si no es ahora
—que es el único momento
que verdaderamente tenemos—
¿cuándo
vamos a darnos permiso
de ser
como lo quiso el universo?
Esas manos amorosas
me dieron, sin saberlo,
lo que busca el raro,
el diferente,
el marginado,
el que se anima a ser
su yo más verdadero:
que nos quieran
por lo que somos,
ni más,
ni menos.
Si no somos nosotrxs,
¿quiénes?
Si no es ahora,
¿cuándo?
Niña estúpida.
Mensajes en la pared.
Manos amorosas.
Y toda la valentía
que coseché
a prueba y error
para florecer
en el proceso.
Ahora, muñeca,
si para tener ese valor
ya cruzaste
infinitos infiernos…
decime honestamente:
¿A qué le podés tener miedo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario