Que me haga sonreír,
que en su mirada se derrumben mis miedos
y que en mi cuerpo cree su templo.
Que conozca los lunares de mi cuello,
y que se quede perdido en mi cabello.
Que me quite el aliento y
que en un abrir y cerrar de ojos
me de vida de nuevo.
Muero.
Muero por sentir sus dedos,
por sentirlo sediento.
Por cubrir su existir con un manto de besos.
Muero por sentirlo mio y
en él sentir la fuerza del universo.
Muero por poner en su espalda
las huellas de mis dedos.
Muero por perderme en él y
en él hallarme luego.
Inmersa en sus ojos, en la simetría de un beso.