miércoles, 27 de enero de 2016
La luz de vuelta
martes, 26 de enero de 2016
Eterna
Corre rápido el reloj, tic tac,
ya nadie esta seguro en tu memoria
Entre mis recuerdos protegida
Con la sonrisa picara de niña grande
Siempre riendo, siempre viva.
sábado, 23 de enero de 2016
Hoy te vi en los sueños.
Te encontré en un sueño. No supe hasta que te vi porque fui caminando lento, con el pesar de quien necesita pedir perdón hasta tu casa. Camine por el interno, lleno de macetas con plantas hasta llegar a tu puerta. No tuve que tocar porque tu mama estaba apoyada en el marco, como si supiera que tarde o temprano iba a llegar. Me saludo y pase a tu pieza. Ahí dormías, tapada hasta la nariz en el mismo pijama verde oscuro que te conocí una vez. Ahí fue cuando todo recordé. La primera vez que dormimos juntos fue acá, en esa cama. Te sacaste la remera con un ademan sexi, pero quedo atorada en tu cabeza y te caíste. Yo me levante como pude, y te acomode en la cama. Estabas tan borracha que no me anime a tocarte, te recosté y después me acosté a tu lado, solo quería abrazarte. Me acorde de tantas otras cosas, pero esa noche fue diferente, tuve tanto miedo. Las pulsaciones por el cielo, y los labios entreabiertos, como queriendo respirar mejor. Se sintió como la primera vez, tu piel brillaba y tu sonrisa lo era todo. Eras perfecta, lo seguís siendo, y por eso temblé en silencio. Pero hoy, cuando te despertaste y me viste estabas molesta, no alcance a decirte Hola que me estabas preguntando por, y cito, un estúpido libro. Me preguntaste si había terminado de escribir esa novela, esa lista de tus mil y un defectos. Mi cara lo demostró todo, no sabía de qué estabas hablando, ¿Como concebirte con algún defecto? y fue ahí cuando quebraste. Te oí gritar distante tantas cosas con despecho, como quien lleva rencor en el alma. Me acobarde, no pude mirar la escena, y baje la mirada. Cuando quise decir algo ya era tarde, estaba solo llorando y vos ya no estabas cerca. Me dejaste dos plantas, una acuática y otra en una maceta y solo eso tuve de vos porque, aunque me quede dando vueltas en tu casa como un fantasma, no me dirigías la mirada ni me hablabas. Y así llegaron tus amigas, que me saludaron con un abrazo como alguien a quien se extraña, pero vos no me mirabas. Y me senté en el sillón con tu mama, y hablamos como viejos amigos mientras ella me consolaba, pero vos no me hablabas. Te fuiste con dos amigas, y atrás tuyo camine con las macetas, con un paso cansado y triste mirando de lejos como tu silueta desaparecía. Y así me desperté, sin creer que fue solo un sueño. ¿Como pudo haber sido un sueño si realmente tengo el corazón partido al medio? Pero no me acuerdo de tu nombre, no me acuerdo de tu dirección, no tengo un número al que pueda llamar, no sé nada de vos. No lo entiendo, solo me queda en el patio un nenúfar y una hiedra.