miércoles, 27 de enero de 2016

La luz de vuelta

Situaciones como esta te encuentran con miles de  consejos, consuelos y deseos de que seas fuerte. Yo no se si quiero enviarte lo mismo, en realidad definitivamente no quiero decirte lo que ya te han dicho... pero aca voy, y me atrevo. Mi único consejo es un abrazo. Que abrazes a esa persona con la que podes dejar caer él peso de tu cuerpo. Que abrazes fuerte y que abraces seguido. Sobre consuelos puedo decir menos. Cuesta entender que él dolor sea una parte necesaria del transitar la humanidad. No hay luz sin oscuridad. Y no hay vida sin la ausencia de ella. Como consuelo puedo decirte que si duele, es porque hubo amor. Y Como deseo, te deseo eso. Que duela. Que dejes de ser fuerte para ser testigo y victima del amor que existió, así de esa manera ames todo mañana con más fuerzas.  No es que te desee mal alguno, espero no malentiendas. Es necesario ser vulnerable, humano, llorar, sufrir por algo que en esta vida si valió la pena. Y si duele mas de la cuenta acá te espero, con los brazo abiertos, esperando a que la luz encuentre hacia tus ojos el camino de vuelta.

martes, 26 de enero de 2016

Eterna

Cinco relojes y ninguno 
que tenga correcta la hora, 
almanaques de antaño imantados a la heladera, 
fotos con rostros ahora sin nombre.

Él polvo se acomodo entre los muebles 
pero sigue ese perfume a naranja. 
Los cacharros hacen mas ruido,
y pregunto: Recordaras mi nombre mañana?

La mano en la cocina ya no es la misma, 
ni las historias tienen él mismo sabor. 
Pasaron los años y la rutina 
se marco con aspereza en tu voz.

En un adios imperceptible se fueron 
los aniversarios y los cumpleaños también. 
La ida creo surcos en tu rostro, 
y no sabes en que fecha estamos del mes.

Con él entusiasmo de la primera vez 
repetís las mismas historias,
Corre rápido el reloj, tic tac,
ya nadie esta seguro en tu memoria

Pero te mantengo eterna
Entre mis recuerdos protegida
Con la sonrisa picara de niña grande
Siempre riendo, siempre viva.

sábado, 23 de enero de 2016

Hoy te vi en los sueños.

Te encontré en un sueño. No supe hasta que te vi porque fui caminando lento, con el pesar de quien necesita pedir perdón hasta tu casa. Camine por el interno, lleno de macetas con plantas hasta llegar a tu puerta. No tuve que tocar porque tu mama estaba apoyada en el marco, como si supiera que tarde o temprano iba a llegar. Me saludo y pase a tu pieza. Ahí dormías, tapada hasta la nariz en el mismo pijama verde oscuro que te conocí una vez. Ahí fue cuando todo recordé. La primera vez que dormimos juntos fue acá, en esa cama. Te sacaste la remera con un ademan sexi, pero quedo atorada en tu cabeza y te caíste. Yo me levante como pude, y te acomode en la cama. Estabas tan borracha que no me anime a tocarte, te recosté  y después me acosté a tu lado, solo quería abrazarte. Me acorde de tantas otras cosas, pero esa noche fue diferente,  tuve tanto miedo. Las pulsaciones por el cielo, y los labios entreabiertos, como queriendo respirar mejor. Se sintió como la primera vez, tu piel brillaba y tu sonrisa lo era todo. Eras perfecta, lo seguís siendo, y por eso temblé en silencio. Pero hoy, cuando te despertaste y me viste estabas molesta, no alcance a decirte Hola que me estabas preguntando por, y cito, un estúpido libro. Me preguntaste si había terminado de escribir esa novela, esa lista de tus mil y un defectos. Mi cara lo demostró todo, no sabía de qué estabas hablando, ¿Como concebirte con algún defecto? y fue ahí cuando quebraste. Te oí gritar distante tantas cosas con despecho, como quien lleva rencor en el alma. Me acobarde, no pude mirar la escena, y baje la mirada. Cuando quise decir algo ya era tarde, estaba solo llorando y vos ya no estabas cerca. Me dejaste dos plantas, una acuática y otra en una maceta y solo eso tuve de vos porque, aunque me quede dando vueltas en tu casa como un fantasma, no me dirigías la mirada ni me hablabas. Y así llegaron tus amigas, que me saludaron con un abrazo como alguien a quien se extraña, pero vos no me mirabas. Y me senté en el sillón con tu mama, y hablamos como viejos amigos mientras ella me consolaba, pero vos no me hablabas. Te fuiste con dos amigas, y atrás tuyo camine con las macetas, con un paso cansado y triste mirando de lejos como tu silueta desaparecía. Y así me desperté, sin creer que fue solo un sueño. ¿Como pudo haber sido un sueño si realmente tengo el corazón partido al medio? Pero no me acuerdo de tu nombre, no me acuerdo de tu dirección, no tengo un número al que pueda llamar, no sé nada de vos. No lo entiendo, solo me queda en el patio un nenúfar y una hiedra.