miércoles, 31 de diciembre de 2025

2025

El 2025 fue una bosta.
Todo lo que podía romperse, se rompió.
Todo:
familia, amistades, empleo,
identidad, seguridad.
Todo una bosta.
Todo roto.

Todo,
excepto la música,
que me puso ritmo
bajo mis alas rotas.

La risa,
que me cicatrizó las heridas.

La palabra,
vehículo de mis ideas.

Y el amor,
y el sostén
de quienes no me soltaron la mano.

Y aun así,
bosta y todo,
agradezco el año
que se va.

Porque lo bueno de tanta bosta
es que, cuando todo apesta,
aprendés más rápido
a reconocer el aire fresco.

Aprendés más rápido
a diferenciar
qué es importante
y qué es
solo
accesorio.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Tengo que escribirlo.

 Tengo que escribirlo.

Porque mi experiencia
como mujer
tendrá un antes
y un después
por lo ocurrido.

Me hice el amor
a mí misma
por primera vez.

No fue a los 15,
como creí,
sino a los 33 y medio,
tres días antes
del año nuevo 2026.

Que acabé diciendo mi nombre,
no el de ningún otro.

Exploté en placer
al pensarme
y nombrarme.

Las flores que fumé
solo catapultaron
lo que había dentro,
esperando
atención y cuidado.

¿Será así como se siente
quienes se tienen amor propio?

Que solo quiero pensar
en cómo cuidarme.

Porque nadie, nadie
va a amarme
como lo hago yo.

Este calor increíble
que me recorre las piernas
y me descansa las rodillas,
algo que me va a acompañar
en mi día a día.

¿Quién me lleva el peso
y la liviandad
en esta belleza?

Fuck, no voy a tener
nunca, pero nunca más,
la tristeza de la soledad.

Porque me tengo,
mía, plena y abierta,
hasta la eternidad.

Un antes y un después
para esta bolita
de diamante en polvo.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Pa mi

 Pa mí,

poemita pa mí,
para los momentos
de desesperación,
de desconsuelo,
de desconfianza.

Poemita pa mí,
pa no perderme
en anzuelos ajenos
y calmar la panza.

Poemita pa mí,
para las esperas
de trenes que no llegan,
para los silencios
que no se callan,
para la caspa
que nadie rasca.

Poemita pa mí,
pa saborearme por dentro
y sentir dónde descansa
mi peso
y mi calma.

Poemita para el metro,
la lluvia
o mi cama.
Para los espacios sin audiencia
pero nunca sin importancia.

Poemita pa mí,
hormiga y constancia.

Poemita pa mí,
mis dudas,
mis vacíos
y mis nadas.

Poemita pa mí,
porque ser testigo
de mi latir
y de mis heroísmos
anónimos
a mí
me alcanza.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Nosotros hoy

 Si no somos nosotrxs,

¿quiénes?

Si no es ahora,

¿cuándo?


Todavía recuerdo

a la niña estúpida

que me dijo:

“qué valiente,

yo no podría hacerlo”,

cuando solo llevé

el pelo suelto,

como diciendo

que no hay espacio

en esta sociedad

para lo diferente,

lo raro,

lo nuevo.


Niña estúpida

que, sin saberlo,

inició el camino de resistencia

de mi otredad.


Combatiendo

niñas estúpidas

con mi existencia,

mis ideas,

mi cuerpo.


Todavía recuerdo

el momento

en que un par 

de manos amorosas

jugaron,

como quien descubre un universo,

con mis rulos

entre sus dedos.


Jugaron,

gentiles y maravilladas,

con cada curva que sentían.


Manos amorosas,

que, sin saberlo,

en ese gesto

me resignificaron

una verdad

que leí en esa pared verde,

que tanto quise

(y que tanto quiero).


Si no somos nosotrxs,

¿quiénes?

Si no es ahora,

¿cuándo?


Yo,

que creía

que la frase me hablaba

de heroísmos gigantes,

entendí un mensaje más humilde,

pero no menos desafiante.


Si no somos NOSOTRXS

—con nuestros colores,

nuestras verdades

y nuestros sueños—

¿quiénes somos

y por qué no nos animamos a serlo?


Si no es ahora

—que es el único momento

que verdaderamente tenemos—

¿cuándo

vamos a darnos permiso

de ser

como lo quiso el universo?


Esas manos amorosas

me dieron, sin saberlo,

lo que busca el raro,

el diferente,

el marginado,

el que se anima a ser

su yo más verdadero:


que nos quieran

por lo que somos,

ni más,

ni menos.


Si no somos nosotrxs,

¿quiénes?

Si no es ahora,

¿cuándo?


Niña estúpida.

Mensajes en la pared.

Manos amorosas.


Y toda la valentía

que coseché

a prueba y error

para florecer

en el proceso.


Ahora, muñeca,

si para tener ese valor

ya cruzaste

infinitos infiernos…

decime honestamente:

¿A qué le podés tener miedo?

lunes, 8 de diciembre de 2025

Que siga

Hay una voz, 

una parte de mi

que quiere que siga

que no me rinda

que me suba al ring

y que de pelea.


Hay otra parte, 

una que tal vez

suene mas fuerte

porque lleva conmigo

mucho mas tiempo

que me susurra

que abandone todo

y que perezca.


La he escuchado

he tratado de hacer

todo lo que sugiere

todo

excepto lo ultimo.


Soy muy cobarde

para morir

sin remordimiento

Y estoy 

lamentablemente

muy viva como

para hacerlo.


La que sueña...

esa parte me dice

Marita:

deja de repetirte

que estas mal,

porque vas a terminar

por creerlo.


Marita,

lo bueno del pasado

es que ya paso.

lo bueno del futuro

es que esta abierto.


Hay una voz, 

una parte de mi

que me implora

que siga.