No sabia cuanto extrañaba caminar descalza, hasta que mis pies tocaron el pasto
No recordaba lo que era una resaca, y un amigo me presentó un vaso.
No sabía cuanto extrañaba esta casa, hasta que en la noche surgieron los grillos.
No recordaba lo que era el dolor, hasta que llegaron los mosquitos
Eso si que no lo extraño,
Pero como olvidar el campo y el arrollito
Donde brota la vida y renace verde de lo marchito.