¿Alguna vez te levantaste temprano
solo para sentir
que estas llegando tarde a todo?
Es raro, se siente como
un desconocido
que me reitera su nombre
pero sigo sin entenderlo,
y esa incomodidad
de pedir repeticiones.
Es un yunque en el pecho
que pesa lo justo y necesario
para permitirme girar en la cama,
pero no para levantarme de ella.
Es como una juntada con gente nueva
y no captar los chistes internos.
Es un antojo de algo
que nunca se inventó.
Es un compromiso importante
que no aparece en la agenda.
Es un rostro familiar
que no tiene cara.
Es un cuadro torcido en casa ajena.
Es correr contra el viento en un sueño.
Es tener que dar una mala noticia.
Es el primer episodio de Dark.
Es una pila de mails sin responder.
Es la pestaña en el globo ocular.
Es el piercing que da comezón.
Es la etiqueta que raspa.
Es como perder las llaves
de la puerta de todas tus casas.
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