lunes, 30 de noviembre de 2020

Gracias

Gracias por
darme oxigeno para seguir nadando
cuando tengo ganas de hacer la plancha,
o darme calma y decirme
que hacer la plancha no está mal.
Bancarme cuando no se que música poner,
o cuando no encuentro
en el ovillo de la conversación 
la punta de todo lo que hay para desenredar.

Gracias por
ser parte de la trama,
y no un lector con análisis anecdótico. 
Ser participe de la escritura.
Meterle puntos y comas a las ideas 
que en mi van naciendo,
ponerle tildes a las íes,
cuestionarme el léxico,
el guion, los personajes y la moraleja  
de todo el relato.
Interrogarme sobre cual es el propósito 
de escribir este cuento.
Prestarme tus libros, tus lentes y tus historias.
Darme mas preguntas que respuestas,
así sigo mambeando.

Gracias por
enunciar los privilegios que nunca percaté,
y caer en cuenta que duele tener los ojos abiertos
pero ni a palo elijo volver a vivir dormida.
Llevarme a caminar por lugares 
que nunca vieron mi huella 
en la búsqueda de atardeceres.
Darme contacto. 
Recordarme que el calor de un abrazo
nos invita a habitar nuestra cuerpa.
Prender las luces de colores y llevar el culito a Chimpay.
Darme tu silencio, flashear conmigo 
y después preguntarme porque insisto 
tanto tanto tanto
en poner la mismas canciones.

Gracias por
escucharme cuando te cuente 
de la vez que supe del capitán Beto
porque gracias a él
me animé a atravesar mi cosmos pequeñito
con mis estampitas y un anillo.
Abrazarme si me pongo chenchible pensando 
en todo lo que ya no voy a vivir,
en todo el confort que ya no está. 
Entenderme si cuando te cuente de mi gente 
repita más que mucho: "ayyyy lx extraño tanto"
y de repente vuelva a sintonizar al ahora 
y me ría.

Gracias por
reírte conmigo 
porque siempre salto con cualquiera.
Júpiter.
Gracias por
dejarme que ande suelta cerca tuyo
intensa, re intensa.
Y si me apasiono tanto por todo,
perdón, 
es que me apasiona todo y tanto.

Gracias por
cebarme unos mates cuando doblo la ropa.
Abrir la heladera de casa sin pedir permiso.
Invitarme a andar en bici 
cuando me quiero aislar del mundo,
porque sabes que lo hago onda autocastigo.
Rescatarme de mi peor yo y
hablarme con la ternura que dejo olvidada de a ratos,
porque sigo demandando-me ser invencible.

Gracias por
ayudarme a comprender lo mal chipeada que estoy.
(estamos)
Descuartizar nuestros miedos, 
dudar de todo este circo,
hasta de nuestros propios deseos.
Apapacharme porque cuando abrí el pecho solo entro frío.
Buscarme y encontrarnos.
Convidarme de tu vino. 

Gracias por
ser vulnerable y prestarme tu voz 
para escuchar lo que no sabía que tenía dentro.
Ser desestructura. 
Ser refugio.
Ser vos.
Ni más ni menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario