miércoles, 21 de enero de 2026

Temo de mi

Temo de mí.

De mí cuando no me escucho.

Cuando por un sueño aparente

me arranco la piel

y le digo ambición.


Temo de mí

cuando me entrego prolija

a manos que aprietan

y agradezco el golpe

porque paga bien.


Temo de mí

cuando negocio mi pulso,

cuando firmo contratos

donde mi humanidad

queda en letra chica.


Temo de mí

poniéndome anteojeras

para no ver

cómo me achico

para entrar en jaulas

que yo misma limpio.


Temo de los trueques:

cambiar descanso por aplauso,

deseo por costumbre,

placer por comfort.


Temo de mí

cuando me convierto

en la verduga

de lo que me calma.

Cuando castigo la quietud,

cuando trato al alivio

como traición.


Temo de mí

llenando por fuera

huecos que no tienen fondo.

Comiendo ruido,

bebiendo exigencia,

tragando futuro

para no sentir el ahora.


Temo de mi fuerza

cuando arrasa.

Temo de mi tenacidad

cuando no sabe parar

y pasa por encima

de lo suave,

de lo tierno,

de lo vivo.


Temo de no darme descanso.

De explotarme como máquina.

De no mirarme nunca

con piedad.


Temo de largarme, otra vez,

herida y sangrando

a una guerra

que nadie me pidió pelear.


Temo de mí.

De mi voz interna

que no se calla,

que no abraza,

que no cuida.


Temo de ser mi peor enemiga.

Temo de mí

porque soy

el único lugar

donde mi alma

podria encontrar refugio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario