viernes, 1 de octubre de 2021

Terrones

Todo me recordó a casa:

El viento.

El crataegus.

La falta de gravedad.


Al llegar al campo

me mostraba el horizonte

y siempre trazaba con sus dedos 

líneas imaginarias en el aire.

Padre tenía las manos

como la tierra que trabajaba:

fértil y llena de esperanza,

pero me dolían sus grietas.


A la salida de la escuela

juntaba flores blancas

para ponerlas en un vaso con agua.

Un día las flores estaban en la basura.

Como la piel del aloe

era el rostro de madre

como las esquinas de sus hojas

muchas veces era su amor.


Estuvo mi infancia

hecha de tierra y de azúcar,

terrones que se desarmaron

en las manos de ellos dos.

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